La capacidad de estructurar, planificar y organizar en forma lógica, realista y ordenada, tareas y obligaciones, en que eventualmente participan terceras personas es una capacidad que hace la diferencia para cualquier funcionario o funcionaria y en cualquier institución.
Dentro de esta capacidad organizativa, se valora positivamente el tener claridad no solo de la misión institucional y la de la Unidad en que se trabaja, sino también sobre la Misión de nuestro cargo y la forma en que debemos desarrollar las actividades, para alinearnos con la Misión Institucional.
Estos conceptos, llevados a la práctica, implican- entre otros aspectos- el uso racional y lógico de un recurso escaso como es el tiempo, algo que no se recupera ni se ahorra.
En este capítulo vamos a resaltar esta competencia, que tiene que ver con organizar tareas y obligaciones en forma proactiva, separando lo importante de lo trivial, y focalizando sus esfuerzos en los aspectos más relevantes.