La capacidad para estructurar, planificar y organizar en forma lógica, realista y ordenada, tareas y obligaciones, en que eventualmente pueden participar terceras personas, es una competencia relevante en el ambiente laboral, profesional y social. Se trata de una competencia desarrollable y que puede mejorar los resultados sobre el “activismo innecesario” que hacen ineficaz los esfuerzos que no se orientan a objetivos definidos y deseables.

En este curso vamos a destacar : a) la importancia de poseer una agenda semanal y diaria de trabajo organizada sobre la base de cosas importantes ordenadas cronológicamente, b) el valor de comprobar la calidad y exactitud de la información, para efectos de aprovechar de la mejor manera posible la jornada laboral, c) cómo organizar tareas y obligaciones en forma proactiva, d) cómo reconocer y separar lo importante de lo trivial, focalizando sus esfuerzos en los aspectos hacen más eficaces el desempeño de sus funciones y e) reconocer que el afán de lo urgente sobre lo importante puede provocar estrés y siempre es bueno saber cómo controlarlo.

Pero lo más relevante es destacar la importancia de alinear las tareas diarias, por menores que sean, con la Misión y los Objetivos estratégicos de servicio institucional, que es lo que la da sentido a lo que hacemos.