Nada se sacaría con proponer objetivos si no tenemos forma de evaluarlos a medida que se realizan esfuerzos y se invierten recursos para lograrlos. Esto se logra disponiendo de indicadores y medios apropiados para ir evaluando el desempeño del trabajo. Por ejemplo, necesitamos un indicador de velocidad para ir evaluando nuestro desplazamiento y ajustarnos a la norma de tránsito (Objetivo). Necesitamos indicadores para medir nuestros signos vitales, como la temperatura corporal o la presión sanguínea.

Un indicador es un soporte de información (habitualmente expresión numérica) que representa una magnitud, de manera que a través del análisis del mismo se facilita la toma de decisiones sobre los parámetros de actuación (variables de control) asociados. Los indicadores permiten recoger de manera adecuada y representativa la información relevante respecto a la ejecución y los resultados de uno o varios procesos, de forma que se pueda determinar la capacidad y eficacia de los mismos, así como la eficiencia.