Alinear el desempeño de las/os funcionarios con los desafíos estratégicos institucionales es fundamental para aspirar a mejorar los servicios que se brindan a la ciudadanía.
El alineamiento debe entenderse como un proceso de vinculación del desempeño esperado del/la funcionario/a con las definiciones y productos estratégicos de la institución, y sus propias expectativas al respecto.
Esto implica facilitar el proceso de fortalecimiento de la identificación del/la funcionario/a con la función pública en general y con su Servicio en particular, y la generación y/o profundización del compromiso individual con sus funciones.
Existen muchas organizaciones en que el desempeño laboral que es retribuido económicamente y produce una satisfacción personal cuando se concreta exitosamente la labor, también genera adicionalmente una satisfacción por la retribución emocional que pueden dar quienes reciben el servicio o la prestación. Es el caso de los empleados que trabajan en una clínica en que se tratan enfermos de cáncer y que comparten plenamente sus objetivos de entregar salud y acompañar emocionalmente al paciente y a sus familiares quienes también les retribuyen su dedicación y trato.