El capital psicológico de una persona se puede medir y se puede desarrollar con valiosos resultados demostrables para las organizaciones que potencian sus equipos de colaboradores a través de la capacitación.

Pero hay todavía algo más importante que se podría estar logrando con la sola lectura de este tema: levantar la ceguera del desconocimiento y saber que podemos hacer esfuerzos para autodesarrollarnos.

Sea que las personas dispongan de este capital cuando se integran a la organización o lo desarrollen dentro de ella, es indudable que se estarán constituyendo organizaciones emocionalmente sanas y bases firmes y duraderas para conformar equipo comprometidos con la Misión que les corresponde desarrollar.