Stephen Covey en su libro “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva” explica que la base de la alta efectividad se alcanza en la medida que pasamos de un estado dependiente a otro independiente utilizando el conocimiento de nosotros mismos (autoconocimiento) y la capacidad para actuar sobre la base de nuestra autoconciencia, libre de cualquier otra influencia (voluntad independiente).

El autoconocimiento es fundamental para lograr el dominio de uno mismo, pero no es suficiente. Si bien, el manejo de uno mismo depende ante todo del autoconocimiento, otras habilidades para el dominio de uno mismo están vinculadas y basadas en el autoconocimiento. Por ejemplo, lograr autocontrol y tener claras las prioridades y las metas ayuda a los individuos a dirigir sus propias vidas. La administración eficaz del tiempo y el manejo del estrés permiten que los individuos se adapten a su entorno y, así, puedan organizarlo.

Este capítulo se centra en los aspectos principales del automanejo ya que cuando surgen problemas en la gestión personal aparecen síntomas que se reconocen con facilidad, tales como presiones de tiempo o estrés. Esos síntomas con frecuencia están vinculados a problemas fundamentales del autoconocimiento y a una inadecuada asignación de prioridades, por lo que vale la pena concentrarse en incrementar el conocimiento de uno mismo.