LA INTELIGENCIA EMOCIONAL se refiere a la capacidad de identificar, entender y manejar las señales emocionales. Pero ¿qué comportamientos más específicos se pueden relacionar con la inteligencia emocional? Primero, la capacidad de reconocer las emociones en nosotros mismos (conciencia emocional), luego la capacidad de controlar nuestras propias emociones (no reprimirlas), en tercer lugar la capacidad de reconocer e identificar las emociones en los demás (empatía) y finalmente la capacidad de responder apropiadamente a esas señales emocionales.

Las investigaciones han identificado la capacidad de manejarse a uno mismo y de manejar las relaciones con los demás como uno de los factores más importantes para el éxito de líderes y directivos. En particular, se ha visto que el autoconocimiento es un aspecto crucial de la inteligencia emocional y que tiene mayor peso que el Cociente Intelectual (CI) para pronosticar el éxito en la vida (Goleman).

Por ejemplo, un estudio trató de identificar diferencias entre directivos con un desempeño promedio y directivos con un desempeño excelente en 40 empresas. Las habilidades de la inteligencia emocional, incluyendo el autoconocimiento, resultaron ser dos veces más importantes para un desempeño sobresaliente que la inteligencia cognoscitiva (esto es, el CI) y la experiencia (Goleman).

En una investigación de una empresa multinacional de consultoría, se hizo una comparación entre los empleados con un desempeño superior y los empleados con un desempeño promedio. Los primeros (con puntuaciones de autoconocimiento y de inteligencia emocional significativamente más altas) contribuían en más del doble a las utilidades de la empresa, y tenían cuatro veces más posibilidades de recibir un ascenso que aquellos con puntuaciones bajas de autoconocimiento e inteligencia emocional (Boyatzis, 1998).