Para resumir los resultados del gran conjunto de investigaciones en este aspecto, la conclusión es que las personas están en desventaja si tienen un locus de control externo en culturas competitivas.

Por otro lado, las investigaciones también indican que un locus de control interno no es la panacea para todos los problemas de administración. Un locus de control interno no siempre es un atributo positivo. Por ejemplo, se ha encontrado que los individuos con un locus de control externo se muestran más inclinados a iniciar una estructura como líderes (ayudan a determinar las funciones).

Las personas con locus interno tienen menos probabilidad de cumplir con las instrucciones del líder y procesan la retroalimentación acerca de los éxitos y fracasos con menor exactitud que quienes tienen locus externo. Los individuos con locus interno también tienen más dificultad para tomar decisiones con consecuencias serias para alguien más.