El emprendedor no sólo es fundador de nuevas organizaciones o constructor de nuevos negocios. Apalanca los recursos, promueve talentos y concreta ideas. Pero, ¿qué es lo que lo motiva y refuerza?
1º. La Necesidad de realización: se refiere a la necesidad de romper el estatus actual, de competir para alcanzar una norma elevada de excelencia y sentirse personalmente responsable por las tareas y los objetivos que la persona se atribuye a sí misma. Es el impulso por mejorar continuamente. Los emprendedores poseen una enorme necesidad de realización en relación con el resto de la población general. La misma característica se encontró en los ejecutivos que alcanzan el éxito en las organizaciones y las corporaciones. El impulso por la realización se refleja en las personas ambiciosas que inician nuevas organizaciones y orientan su crecimiento.
2º. Disposición a asumir riesgos: el emprendedor asume riesgos cuando defiende ideas innovadoras y echa a andar proyectos nuevos y diferentes. Se trata de responsabilidades adicionales que incorpora a su trabajo. No obstante, las personas que tienen una enorme necesidad de realización se involucran en situaciones arriesgadas sólo hasta el punto en el que pueden ejercer cierto control sobre el resultado, en comparación con situaciones de juego donde el resultado sólo depende de la suerte. La preferencia por un riesgo moderado y limitado refleja la confianza que el emprendedor tiene en sí mismo.
3º. Confianza en sí mismo: quien confía en sí mismo se siente capaz de encarar los desafíos de su entorno y tiene dominio sobre los problemas que afronta. Las investigaciones arrojan que los emprendedores exitosos son personas independientes que divisan los problemas inherentes a un nuevo proyecto, pero que creen en sus habilidades personales para superarlos.