Un emprendedor conservador es quien consigue mejorías excepcionales y un desarrollo prodigioso de algo que ya existe, mientras que un emprendedor revolucionario crea nuevos mercados por medio de algo único y singular. Sin embargo, la mayoría de los emprendedores crea negocios en mercados ya existentes a pesar del éxito en la actuación de segmentos ya establecidos.
Sea cual fuere el tipo de emprendedor, revolucionario o conservador y cualquiera que sea el camino que éste elija para entrar y sobrevivir en el mercado, el proceso emprendedor requiere de los pasos siguientes:
I. Identificación y desarrollo de una oportunidad, en forma de una visión. Esto significa tener buena vista para localizar novedades así como sentido de anticipación.
II. Validación y creación de un concepto de negocio y estrategias que ayuden a alcanzar esa visión por medio de la creación, la adquisición, una franquicia, etcétera.
III. Captación de los recursos necesarios para implementar el concepto, o sea, mediante la selección de talentos, conocimiento, tecnologías, capital y crédito, equipamiento, etcétera.
IV. Implementación del concepto empresarial o la iniciativa emprendedora para ponerlo en marcha y producir efectos.