2. PENSAMIENTO DIVERGENTE
Su fin es generar posibles soluciones a un problema, en lugar de buscar una sola respuesta correcta. Este estilo exige imaginación, flexibilidad, originalidad; considera a cada problema desde distintos puntos de vista y permite varias respuestas. Por ejemplo, ante la pregunta entre el parecido entre un plátano y un tomate, podemos decir que ambos se aplastan, o si alguien los pisa se cae, que sirven para tirarlos al escenario cuando no nos gusta el artista. Respecto de la serpiente y la manzana, podemos decir que ambos confabularon para tentar a Eva, o que no tienen piernas, etc.
Ejercicio:
En una hoja de papel en blanco dibuje diez parejas de líneas paralelas en diferentes direcciones. Ahora haga diez dibujos que incorporen cada par de líneas. A ver cuántos dibujos coherentes es capaz de hacer en cinco minutos.