El humor nos permite dar ejemplos de pensamiento lateral:

Al contar un chiste es como si estuviésemos caminando por una vía principal y repentinamente nos cambiáramos a una vía lateral o secundaria.

• Si me casará con usted, pondría veneno en su café." "Y si yo me hubiese casado con usted, me habría bebido el café."

• Golpéeme por favor," dijo el masoquista al sadista. "Por ningún motivo " dijo el sadista, disfrutándolo. "Muchas gracias " dijo el masoquista.

En ambos ejemplos la mente se desplaza a lo largo de una de vía, y entonces, después de una pausa momentánea, avanza a lo largo de una vía inesperada.