En la empresa privada, el grado de compromiso del empleado con los objetivos y planes de la empresa donde trabaja se ha convertido en un aspecto crítico debido a que es indispensable disponer de una dotación que genere ventajas competitivas que son esenciales para sobrevivir y desarrollarse en una economía global en la que se encuentra inserta, superando las diversas circunstancias que pueden afectar la estabilidad laboral y por ende su fuente de trabajo.

En cambio, en las instituciones del estado – y en particular en nuestra Institución - se puede afirmar que el compromiso es inherente al principio de servicialidad con que se deben asumir los cargos públicos, independiente de su posición en la jerarquía organizacional.

Se trata entonces de desarrollar un trabajo eficiente y eficaz que debe orientar su desempeño al cumplimiento y materialización de los objetivos de la institución y a la mejor prestación de los servicios que a ésta le correspondan.