Un observador busca consistencia en las acciones de una persona. Por ejemplo, llegar 10 minutos tarde al trabajo no se percibe de la misma manera para un empleado que no ha llegado tarde durante muchos meses, que para aquel que lo hace dos o tres veces por semana. Cuanto más consistente sea el comportamiento, más inclinado estará el observador a atribuirlo a causas internas.

Por ejemplo, si Juan tiene el mismo desempeño en tareas relacionadas que en la labor que realiza actualmente (poco distintivo), si otros empleados tienen diferente desempeño (mejor o peor) que el de Juan en su tarea actual (consenso bajo), y si el desempeño de Juan en su labor actual es consistente al paso del tiempo (consistencia alta), cualquiera que juzgara el trabajo de Juan sostendría que él es el principal responsable del desempeño en su trabajo (atribución interna).