• Entrevista de trabajo: Los entrevistadores hacen juicios que con frecuencia resultan erróneos y se forman impresiones anticipadas que se asimilan con mucha rapidez. La mayoría de las decisiones de los entrevistadores cambian muy poco después de los primeros cuatro o cinco minutos de la entrevista. Como resultado, la información que se genera al iniciar la entrevista tiene más peso que la que se obtiene después, y es probable que un "buen candidato" esté caracterizado más por la ausencia de rasgos desfavorables que por la presencia de rasgos favorables.
• Expectativas de desempeño: Las personas tratarán de validar las percepciones que tienen de la realidad, aun cuando estas sean erróneas. Si una gerente espera grandes logros de su personal, probablemente éste no la defraudará. De manera similar, si espera un desempeño mediocre, lo más probable es que se cumplan sus bajas expectativas (efecto Pigmalión).