En la dirección de individuos que por formación desarrollan un trabajo autónomo, la dirección debe realizar un trabajo motivacional especialmente complejo.

Por esa razón, más allá de la motivación basada en incentivos económicos (externos), la dirección debe orientar este proceso manejando las variables del puesto de trabajo y su adaptación a las características del equipo de colaboradores.

Para lograr lo anterior, es necesario dirigir y controlar muchas variables, tales como: personas, recursos financieros y recursos tecnológicos, además de un permanente análisis del proceso en cuanto a su desempeño, riesgos y desviaciones.