La teoría señala que los individuos tiene preferencias (expectativas) acerca de las consecuencias probables de sus actos de modo que la perspectiva de una recompensa le infunde energía a sus comportamiento, siendo mayor el proceso cuanto de mayor valor es la recompensa.

En simple, la teoría de las expectativas señala que si existe una convicción personal de que un determinado comportamiento producirá un resultado cierto, la responsabilidad de lograrlo está en nuestras manos (no en el exterior).

Por cierto la calidad del desempeño no depende únicamente de las expectativas, sino también del dominio de las competencias adecuadas para lograr resultados.

Pero aquí de nuevo, más que las capacidades reales que tengamos, importa cuan confiado y seguro nos demostramos ante los demás para que nos den la oportunidad.