Creer en la propia eficiencia y en que se posee la destreza necesaria es una forma para predecir el desempeño de un trabajador.

Es así como se ha determinado que las aspiraciones son incluso más relevantes que las propias capacidades. Nuestros pensamientos moldean nuestros comportamientos para hacer realidad lo que esperamos obtener, determinando la forma en que otras personas nos perciben y así, esos pensamientos, terminan por ayudarnos a lograr los resultados previstos.

Es el denominado efecto Pigmalión o la profecía que se autorealiza.