• Evite interrumpir al emisor. Permita que el emisor termine su idea antes de contestarle. No trate de adivinar hacia dónde se dirigen los pensamientos del emisor. Cuando el emisor haya terminado, ¡usted lo sabrá!
• No hable demasiado. La mayoría preferiríamos expresar nuestras ideas en lugar de escuchar lo que dicen otros. Usted no puede hablar y escuchar al mismo tiempo. El buen receptor reconoce esta realidad y no habla demasiado
• Transite tranquilamente entre el rol de emisor y el de receptor. En la vida práctica solo en las aulas la comunicación es, en esencia, de una sola vía. Por consiguiente, el receptor efectivo transita tranquilamente de emisor a receptor. Desde el punto de vista de quien escucha, esto significa que se debe concentrar en lo que el emisor tiene que decir no pensando desde ya en lo que va a decir tan pronto corno tenga posibilidad de hacerlo.