Resumen del Capítulo V

En este capítulo hemos destacado la capacidad de administración del tiempo como distintiva de las personas proactivas y de alto nivel de logro.

Hemos interpretado el tiempo como un recurso escaso que no se ahorra ni se recupera, simplemente se invierte en actividades (incluido el no hacer nada) separadas unas de otras, por lo que una adecuada coordinación de esas actividades que verdaderamente agreguen valor positivo, tanto en términos laborales o personales, es lo que distingue a las personas altamente efectivas.

Una forma de gestionar el tiempo es orientar las actividades teniendo un propósito o misión (comenzar con un fin en mente) y entender que las rutinas que nos consumen el tiempo deberían estar alineadas con esa Misión (la brújula y el reloj).Para que esto ocurra es necesario tener un plan que nos enfoque en cosas o necesidades importantes logrando mejor desempeño y menos situaciones críticas que enfrentar.

Una forma de aplicar esos principios es separar las cosas IMPORTANTES de las que no lo son. Sin embargo dentro de las cosas importantes aparecen consumiendo nuestro tiempo las cosas URGENTES, que postergan las que siendo importantes no son urgentes. El enfoque de Gestión del Tiempo se basa en saber valorar que las urgencias se originan es no atender oportunamente las demandas de lo que no consideramos urgente y lo vamos postergando.