Una forma práctica de aplicar estos conceptos es partir reconociendo que podemos fijarnos misiones en diversos aspectos de nuestro quehacer, ya sean laborales, de desarrollo personal, intelectual o incluso espiritual. Y qué decir de los desafíos que encaramos en nuestra vida social, como miembros de una familia, en nuestra relación de pareja, con nuestros hijos o simplemente con nuestras responsabilidades en la comunidad en que nos desarrollamos.

La invitación es a que usted anote no más de siete Misiones o propósitos claves ya sean laborales, profesionales o personales. En esos propósitos reconozca su rol clave (Jefe, Padre, Miembro de un grupo, etc) y defina una estrategia para concretarla. Qué hará?; Cuando lo hará?, ¿Cómo la hará?. Formule objetivos realistas y alcanzables y utilice indicadores de logro de esos objetivos para medir su avance.