c) La conducta proactiva:
Muchas personas están constantemente esperando que suceda algo o que alguien se haga cargo de ellas. Otras, en cambio, toman la iniciativa, emprenden la acción y hacen que las cosas sucedan. Las personas que toman sus propias decisiones y no se supeditan a agentes o condicionamientos externos son aquellas que han desarrollado el hábito de la proactividad.
La conducta opuesta es la reactiva: consiste en un comportamiento paralizante ante cualquier situación no rutinaria, parálisis para intentar mejorar las cosas o situaciones que no funcionan, falta de advertir con antelación lo que puede ocurrir para cambiarlo si se requiere.