Resumen del Capítulo
En este capítulo se destaca que saber administrar el tiempo es una capacidad que hace más efectivas a las personas en todos los ámbitos de su desempeño. Uno de esas capacidades es vivir con un propósito en mente y que si no tenemos un norte hacia el que dirigirnos (brújula) las actividades sin rumbo pueden completar la agenda (reloj) sin un propósito constructivo. Una forma de organizarnos es reconocer que existen sin duda actividades importantes en nuestra agenda, algunas de las cuales son urgentes y otras importantes que deben llevarse a cabo. Lamentablemente hay otras que “nos roban“ tiempo productivo ya que no son importantes y solo resuelven problemas de terceros, cuando no simplemente nosotros mismos lo desperdiciamos.
La asignación de tiempo a las distintas actividades debe partir centrándonos en los que es importante pero no urgente. Son las cosas que postergamos y que tarde o temprano, por actuar sin disciplina, terminaran por pasarnos la cuenta.