Una empresa internacional implementó un conjunto de pautas para lograr con éxito la "hora tranquila". Los vendedores, los auditores, los actuarios y los empleados de esa empresa utilizan la primera hora de cada día de trabajo - de 8 a.m. a 9 a.m. - para una concentración silenciosa, libres para organizar su trabajo sin las interrupciones de costumbre que generalmente agobian a tantos empleados de oficina.
Basado en un proverbio antiguo que dice: "Según sea la primera hora del día, así será el resto del día'', esta hora tranquila ha creado buenas costumbres de trabajo y más del 90 por ciento de los empleados y gerentes han encontrado que la nueva política les ayuda en su trabajo, asegura el CEO de la empresa. No es una política dictatorial, asegura.
Los nuevos empleados que están en entrenamiento no están obligados a seguir la regla si necesitan conversar con sus supervisores acera de algún problema en el trabajo.
Lo mismo sucede con el personal de terreno que necesitan ayuda antes de salir a efectuar sus visitas, y se permiten llamadas comerciales a todos los departamentos con la excepción de uno, donde el supervisor pidió que no se las pasaran.
El resultado de la hora tranquila ha sido tan beneficioso que la han extendido más allá de la política de la compañía y han agregado una media hora, inmediatamente después del almuerzo.