Ejemplo: Personas que asisten a solicitar atención a un Servicio Público, y no se sienten satisfechos por el “servicio” prestado, ya sea por demoras que estiman en exceso, atención que les afecta físicamente (incomodidad, sillas, ventilación, etc.), o psicológicamente (maltrato verbal).

 

Esta situación de queja se va haciendo más frecuente y masiva en el tiempo, contribuyendo a la frustración de las personas, lo que lleva a reacciones generalmente bruscas o claramente agresivas ante los funcionarios. Lo que se ve agravado cuando los públicos-usuarios afectados, se encuentran presentes, ya que suele producirse el contagio social, a partir de alguien que “enciende la mecha.”