Las formas de hacerlo se basan sobre tres soportes principales: el comportamiento organizacional, el diseño corporativo o presentación visual, y la comunicación corporativa u organizacional (Relaciones Públicas y Publicidad). Veamos la primera estrategia
A) El comportamiento organizacional
Una adecuada gestión de identidad supone establecer normas de conducta y actuación de todos y cada uno de los estamentos de la organización, en un mismo sentido, a una sola voz. Desde la Autoridad más alta hasta la recepcionista o el auxiliar; en todas sus áreas de gestión.
Se expresa también en una ética común y un mismo sentimiento sobre la historia y tradiciones de la institución: un compromiso y un concepto único sobre la calidad del servicio y lo que cada quien aporta a ello en su sentido de totalidad. Y un estilo distintivo para comunicarse con sus usuarios o clientes. Todo lo cual va consolidando una cultura organizacional en la que se encuentra un conjunto de valores implícitos que ayudan a las personas en la organización a entender cuáles acciones son consideradas aceptables y cuáles son consideradas inaceptables.